Córdoba 17/11/18

 

ALBERTO BUELA

 

El Disenso como categoría de pensamiento popular superadora de la democracia deliberativa progresista y de la democracia representativa liberal

 

 

Alberto Buela (*)

 

 

Es por todos conocida la frase de Paul Samuelson, premio Nobel de economía, cuando afirmó que en el mundo existen dos países antitéticos uno del otro: Japón, que con nada hizo todo y Argentina que con todo no hizo nada.

Esto nos llevó a pensar que en el ámbito político también somos antitéticos con otro país, Grecia: que fue el primero que pasó de la tribu a la polis y nosotros que somos los primeros que pasamos de la polis a la tribu.

Hace 70 años, para poner mi edad, teníamos, mal que bien, seguridad, justicia, educación, salud y trabajo, entonces éramos una polis. Hoy no tenemos ni seguridad, ni justicia, ni educación ni trabajo, nos transformamos en tribus.

¿Qué nos pasó? ¿Qué sucedió para que caigamos tan bajo?.

La respuesta es simple y compleja a la vez. Simple porque la razón última es que dejamos de tener gobiernos patrióticos y por lo tanto se dejó de lado la idea de soberanía nacional en todos los ámbitos (agricultura, pesca, energía, finanzas, defensa, petróleo, etc.), que debe ser la idea rectora de toda actividad política. Sin ella hay colonia, factoría, dependencia, en una palabra, tribus.

Por otra parte, la respuesta es compleja, porque confluyen en ellas infinidad de causas. Que cada uno de ustedes podrá enumerar ad infinitum.

Yo me voy a detener acá en un punto politológico significativo: “la guerra semántica”

Es sabido que el uso y manejo de los términos y las palabras encierra la forma de expresar un pensamiento o un sentimiento, que, al final, determina una forma de ser y vivir. Es por ello que afirma el adagio: quien no vive como piensa, termina pensando como vive. Esta identidad entre ser y pensar que exige la sana ética es la que viene a transformar hoy, la que viene a escindir la guerra semántica.

Si los medios masivos de comunicación, y los periodistas a su servicio, se han transformado en los nuevos filósofos de la sociedad de consumo, en los que hacen el discurso de la sociedad en su conjunto, nos imponen los términos y las designaciones nosotros, el pueblo llano, estamos soportando una agresión semántica. Así cuando nos hablan de pent house en lugar de ático; de Estado Islámico en lugar de Daesh, como los buenos árabes lo designan; de América Latina en lugar de Iberoamérica o Hispanoamérica, de libertad de vientres en lugar de aborto; de hombre de color en lugar de negro; de no vidente en lugar de ciego; de abusador en lugar de violador; de hombre y mujer en lugar de varón y mujer; de email en lugar de correo electrónico; de parking en lugar de estacionamiento y de miles y miles de términos trastocados y malversados, podemos afirmar que estamos padeciendo una guerra semántica.

El gran poeta Leopoldo Marchal afirmó: no olvides que cuando se elige un nombre, se elige un destino. Y esto se aplica no solo a los nombres de personas sino para la designación de las cosas y las situaciones, sean políticas o personales.

Hoy desapareció como por arte de magia el término revolución en los discursos políticos; la palabra gente reemplazó a la de pueblo y género reemplazó a mujer. Las palabras generadores en el uso y comprensión de texto han sido reducidas de 80 a 15 por sugerencia de un educador famoso como Paulo Freire con lo cual estamos produciendo semi analfabetos.

Aristóteles define al hombre por la palabra: el animal que ejerce la palabra. Pues por ella nosotros sabemos quiénes somos y qué son las cosas. La palabra nos revela a nosotros mismos (el psicoanálisis, la confesión) y nos revela el mundo exterior, la naturaleza de las cosas que conocemos a través de la definición. Pues definir es delimitar algo en lo que es.

La palabra abre un mundo y, al mismo tiempo, limita ese mundo cuando lo hace comprensible. Esta es la riqueza que nos viene a robar la guerra semántica que padecemos.

Esta guerra semántica tiene un antecedente ilustre que fue Federico Nietzsche cuando afirmó que: no existen hechos, sino interpretaciones. Porque negó la existencia de alguna verdad o conocimiento permanente o indubitable ya que todo depende de aquel que interpreta.

Al negarle a la palabra la capacidad de designar caemos en un relativismo nihilista en donde todo se mide, como dice el refrán, de acuerdo al cristal con que se mire.

Es por eso que un filósofo como Hans Gadamer le respondió: la hermenéutica es no creer en ninguna traducción sino en interpretar la palabra viva. Así en la  recuperación del uso genuino de las palabras y de los términos estará la tarea de todos aquellos que no quieran ser reducidos de hombres a homúnculos en esta guerra semántica.

 

Izquierda-derecha

 

Nos han metido hasta el tuétano que para analizar la situación y los actores políticos debemos hacerlo a través de las categorías de izquierda y de derecha, así cuando gana Bolsonaro en Brasil todos los periodistas, esos analfabetos locuaces que nos bombardean a diario, hablaron de la “ultraderecha” y no explicaron nada acerca del porqué ganó y quién es Bolsonaro. La disyuntiva, aceptando que existan no pasa por la izquierda y la derecha sino por globalistas-antiglobalistas o pensamiento nacional y pensamiento internacionalista. Pasa lo mismo con el Papa, Trump o Putin que no se pueden explicar recurriendo al cliché derecha-izquierda.

Todo el mundo sabe que son términos relativos como lo son padre de hijo o alto de bajo pues son conceptos que dependen unos de otros.

Es sabido, además, que las ideas políticas de derecha e izquierda nacen de cómo estaban ubicados los parlamentarios en la época de la Revolución Francesa.

Y más conocida aún es la opinión del filósofo Ortega y Gasset en su famoso libro La rebelión de las masas (1937) donde afirma que: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejia moral”

Pero lo que pocos saben es la paradoja que se da en nuestros días después de la segunda guerra mundial entre los conceptos de izquierda y derecha.

Así hoy la izquierda aparece o es presentada como progresista, popular, democrática, de avanzada. Incluso se habla de una izquierda “caviar” , que es la cómoda y placentera vida que se dan todos aquellos que hablando del pueblo y sus virtudes, viven como bacanes. Esto se da sobretodo en los gobernantes y funcionarios de la izquierda progresista y socialdemócrata de los gobiernos occidentales, desde Lula a Zapatero y desde Kirchner a Rajoy.

En una palabra, ser de izquierda es estar en la cresta de la ola que da la comodidad en las sociedades de consumo y la fama que otorgan todos los medios masivos de comunicación que están al servicio de estos ideales.

Esto es lo que denominamos “el gran simulacro” o lo que denomina el filósofo italiano Máximo Cacciari la pax apparents, donde los gobiernos no resuelven los conflictos sino sólo los administran.

La derecha, por su parte, es lo diabólico, lo demonizado. Son los trogloditas, los satisfechos del sistema. Nunca pueden ser los pueblos, de lo contrario son populistas los que sostienen los valores tradicionales de los pueblos. Ningún candidato en Occidente se dice de derecha porque es  políticamente incorrecto. El sistema mundial de medios de comunicación, que son los verdaderos productores de sentido de lo que pasa y sucede en el mundo, le caería encima y lo haría pedazos.

Sin embargo, y aquí aparece la paradoja de la que queremos dar noticias derecha para los griegos de decía dexiós, que significa hábil, afortunado, solidario e izquierda se decía skaiós, que significaba torpe, rústico, perverso, tonto.

Más acá, en la época de los romanos la dexter sigue siendo lo hábil, de ahí destreza, y su derivación lo directus que es lo correcto, en tanto que la siniestra es lo temeroso, lo oscuro, lo inhábil.

Más cerca de nuestro tiempo Dante en La Divina Comedia hace doblar al poeta Virgilio siempre a la izquierda para dirigirse a la sede de Satanás.

Y ya en la entrada de la modernidad, Francisco de Quevedo (1580-1645) afirma que: si uno va a negocios y tropieza con un zurdo es mal agüero, como si tropezara con un cuervo o una lechuza.

Como vemos la paradoja quedó a la vista. Durante dos mil años, por lo menos, se pensó una cosa de la izquierda y la derecha y desde hace doscientos años se comenzó a pensar otra, totalmente diferente.

Así son las cosas en este mundo. Será acaso por ello que habrá que ocuparse de asuntos más importantes como lo sugiere el viejo verso que de chico nos enseñaban:

La ciencia más acabada

es que el hombre en gracia acabe.

Pues el fin de la jornada,

aquél que se salva, sabe,

y el  que no, no sabe nada.

 

El lúcido pensador italiano Marcello Veneziani comienza un bello artículo sobre el antiglobalismo con la siguiente observación: “ Si te fijas en ellos, los anti-G8 son la izquierda en movimiento: anarquistas, marxistas, radicales, católicos rebeldes o progresistas, pacifistas, verdes, revolucionarios. Centros sociales, monos blancos, banderas rojas. Con el complemento iconográfico de Marcos y del Che Guevara. Luego te das cuenta de que ninguno de ellos pone en discusión el Dogma Global, la interdependencia de los pueblos y de las culturas, el melting pot y la sociedad multirracial, el fin de las patrias. Son internacionalistas, humanitarios, ecumenistas, globalistas. Es más: cuanto más extremistas y violentos son, más internacionalistas y antitradicionales resultan”.(1)

 

Se da cuenta que la oposición desde la izquierda a la globalización es sólo una postura que se agota en una manifestación. Seattle, Génova, Washington, Porto Alegre, pero no pasa nada, “el mundo sigue andando” como decía Discepolín. Es que  la política del “ progresismo”, como dijimos antes citando a Massimo Cacciari, administra los problemas pero no los resuelve.(2)

 

De esto mismo se percata el sociólogo marxista más significativo de Iberoamérica, Heinz Dieterich Steffan(3) quien en un reciente artículo señala: “ Si la tarea actual de todo individuo anticapitalista es, por lo tanto, absolutamente clara: ¿Por qué “la izquierda” y sus intelectuales no la encaran? ¿Por qué repiten en foro tras foro la misma letanía sobre la maldad del neoliberalismo y se contentan con sus ritualizadas propuestas terapéuticas inspiradas en Keynes, Tobin y Stiglitz? ¿Por qué no convierten la realidad capitalista en objeto de transformación antisistémica, en lugar de mantenerla como muro de lamentaciones?”. Recordamos las recientes declaraciones del renombrado intelectual de la izquierda brasileña  Emir Saab, quien preguntado sobre la alternativa al neoliberalismo dijo: “No lo tenemos claro, nosotros supimos resistir al neoliberalismo, pero no somos capaces hasta ahora de saber como se sale de este modelo, sabemos lo que no queremos”.

 

 

El fracaso rotundo de la izquierda, hoy rebautizada “progresismo”, es que, además de no haber elaborado, deglutido sería el término exacto, la derrota del “socialismo real” con la implosión soviética y la caída del Muro, no reelaboro sus categorías de lectura, y se quedó anclada al mundo categorial de Marx, Engels, Lenín, Rosa Luxemburgo y eventualmente Trotsky, haciendo arqueología política.

Lo más significativo del siglo XX, la escuela neomarxista de Frankfurt, luego de los esfuerzos de Adorno, Apel, Cohen, Horkheimer y Marcuse, termina con el publicitado Habermas y su teoría del consenso(sin percatarse que el consenso siempre ha sido de los poderosos entre sí) y sus discípulos aventajados James Bohman y Leo Avritzer con su teoría de la democracia deliberativa o “chamuyera”, que como un nuevo nominalismo pretende arreglar las injusticias políticas, económicas y sociales con palabras. Conversando siempre, en una especie de asambleísmo permanente.

 

Si la izquierda está liquidada ¿qué queda de la derecha?. ¿se puede esperar algo de ella?.

 

De la derecha clásica, tanto del nacionalismo orgánico o integral al estilo de Charles Maurras, como del fascista de Mussolini o del católico de Oliveira Salazar no queda nada. Sólo trabajos de investigación históricos y pequeños grupos políticos sin peso en sus sociedades respectivas.

 

Eso sí, queda como derecha el neo conservadorismo estadounidense y los gobiernos que le son afines. Y de esta derecha liberal, la única que existe con peso político, solo se puede esperar que las cosas empeoren para la salud y el bienestar de los pueblos.

 

Si esto es así, denunciamos una vez más de entre las cientos de veces que lo hemos intentado mostrar, que la dicotomía izquierda-derecha es estrecha, por no decir falsa, para encarar una lectura adecuada de la realidad.

 

Hoy situarse a la izquierda o a la derecha es no situarse, es colocarse en un no-lugar, sobre todo para el pensador (rechazo de plano el término intelectual) que pretende elaborar un pensamiento crítico. Y el único método que hoy puede crear pensamiento crítico es el disenso. Disenso no sólo con el pensamiento único y políticamente correcto sino también y sobre todo, con el orden constituido, con el statu quo vigente.

 

El disenso es estructuralmente una categoría del pensamiento popular, en tanto que el consenso, como vimos, es una apropiación de la izquierda progresista para lograr la democracia deliberarativa que tiene mucho de ilustrada, y también, aunque en otro sentido,  es propiedad del liberalismo como acuerdo de los que deciden, de los poderosos ( G8, Davos, FMI, Comisión trilateral, Bildelbergers, etc.).

 

El disenso que se manifiesta como negación tiene distinto sentido en el  pensamiento popular que en el culto. En este último, regido por la lógica de la afirmación, la negación niega la existencia de algo o alguien, en tanto que en el pensamiento popular lo que se niega no es la existencia de algo o alguien, sino su vigencia. La vigencia puede ser entendida como validez, como sentido.(5)  El disenso niega el monopolio de la productividad de sentido a los grupos o lobbies de poder, para reservarla al pueblo en su conjunto, más allá de la partidocracia política.

 

La alternativa hoy es situarse más allá de la izquierda y la derecha. Consiste en pensar a partir de un arraigo, de nuestro genius loci dijera Virgilio. Y no un arraigo cualquiera sino desde las identidades nacionales, que conforman las  ecúmenes culturales o regiones que constituyen hoy el mundo. Con esto vamos más allá incluso de la idea de estado-nación, en vías de agotamiento, para sumergirnos en la idea; política de gran espacio y cultural de ecúmene.

 

Desde estas grandes regiones es desde donde es lícito y eficaz plantearse el enfrentamiento a la globalización o americanización del mundo. Hacerlo como pretende el progresismo desde el humanismo internacional de los derechos humanos, o desde el ecumenismo religioso como ingenuamente pretenden algunos cristianos, es hacerlo desde un universalismo más. Con el agravante que su contenido encierra un aspecto loable, pero vacuo, inverosímil y no eficaz a la hora del enfrentamiento político.

 

Pero este enfrentamiento se está dando igual, a pesar de la falencia de los pensadores en no poder elaborarlo aún, a través del surgimiento de los diferentes populismos, que más allá de los reparos que presentan a cualquier espíritu crítico, están cambiando, como observa Robert de Herte(4) las categorías de lectura. Así la oposición entre burgueses y proletarios de la izquierda clásica va siendo reemplazada por la de pueblo vs. oligarquías, sobre todo financieras y las de izquierda y derecha por la de justicia y seguridad.

 

Y, mientras que desde la izquierda progresista la crítica a la globalización se limita a reclamar para que la extensión de sus beneficios económicos se extienda a la humanidad y no quede reducida sólo a unos pocos. Porque la izquierda,  por su carácter internacionalista no puede denunciar el efecto de desarraigo sobre las culturas tradicionales y sobre las identidades de los pueblos. Su denuncia se transforma así, en un reclamo formal para que la globalización vaya unida a los derechos humanos y a la distribución de la riqueza.

 

En cambio, es desde los movimientos populares que se realiza la oposición real a las oligarquías transnacionales. Es desde las tradiciones nacionales de los pueblos donde mejor se muestra la oposición a la sociedad global sin raíces, a ese imperialismo desterritorializado del que hablan Hardt y Negri. O a ese imperialismo internacional del dinero del que habló el gran Pío XII. Es desde la actitud no conformista que se rechaza la imposición de un pensamiento único y de una sociedad uniforme, y se denuncia la globalización como un mal en sí mismo.

 

Es que el pensamiento popular, si es tal, piensa desde sus propias raíces, no tienen un saber libresco o ilustrado. Piensa desde una tradición que es la única forma de pensar genuinamente según Alasdair MacIntayre(6), dado que “una tradición viva es una discusión históricamente desarrollada y socialmente encarnada”. Por lo que les resulta imposible a los pueblos y a los hombres que los encarnan situarse fuera de su tradición. Cuando lo hacen se desnaturalizan, dejan de ser lo que son. Son ya otra cosa.

 

 

 

Qué hacer con el peronismo

 

Estamos a un año y unos meses de la elección presidencial del 2019 y el peronismo está totalmente disperso. Hay más caciques que indios pues los candidatos se multiplican.

Así, Duhalde después del cagadón que se mando con Kirchner sigue hablando y propone a Lavagna; Massa ya viajó a Usa para recibir la bendición a su candidatura; Pichetto se subió al carro triunfal del abortismo, a la sanción de la extinción de domino pero sin tocar los bienes robados y al no desfuero de Cristina; Urtubey, también abortista,  pasando por todos los medios que poseen la masonería y el sionismo; Solá, otro abortero, sin recordar que fue él cuando ministro de agricultura de Menem quien entregó las riquezas pesqueras a los barcos chinos, coreanos y españoles e introdujo los transgénicos; los eternos candidatos como Mussa y Labaqué que no representan a nadie; el partido justicialista, después de la fallida intervención de Barrionuevo, quedó al servicio del partido Unión Ciudadana de la doctora; la CGT sin conducción y partida en varios grupos; las 62 organizaciones peronistas dividida en tres partes y sin constituirse aun.

En fin un aquelarre. Pero por sobre todo debemos recordar que “no se puede salir de la decadencia con aquellos que nos llevaron a ella”

Todos andan buscando candidatos, pero el poncho no aparece. Yo creo que el sujeto político del peronismo es el pueblo y sus necesidades y no los candidatos, y que, por lo tanto, se tiene que buscar constituir un frente con un programa mínimo de entendimiento que permita la convergencia de distintos sectores. Y el desarrollo posterior de ese programa nos dará el candidato en aquel que mejor lo desarrolle y lo despliegue en sus partes.

Reitero, el peronismo no tiene que buscar candidatos a presidente sino, primero converger en un frente con un programa de mínima, de cinco o seis puntos, y que tenga al pueblo y sus necesidades como sujeto, y, recién después, sobre el mejor desarrollo de esos puntos de mínima, buscar al mejor candidato.

 

 

buela.alberto@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.- El antiglobalismo de derecha. Marcello Veneziani (1955) periodista del Giornale y del Menssaggero y colaborador con la Rai, es autor de varios ensayos entre los que se destacan: La rivoluzione conservatrice in Italia(1994), Porcesso all´Occidente(1990) y L´Antinovecento(1996). Podemos inscribirlo dentro de la corriente de pensamiento no-conformista.

 

2.- Massimo Cacciari(1944).Filósofo, diputado del PC y  Alcalde de Venecia hasta 1993. Autor de varios ensayos: L´Angelo necesario(1986), Dell´Inicio(1990), Dran: Meridianos de la decisión en el pensamiento contemporáneo(¡992), Geo-filosofia dell´Europa(1995). Pensador disidente de la izquierda europea.

 

3.-La bancarrota de la izquierda y sus intelectuales(3|1-3-04). Heinz Dieterich Steffan, es sociólogo y profesor en la UNAM de Méjico y columnista del diario El Universal. Predicador itinerante en todos los países de Nuestra América de un nuevo proyecto histórico del marxismo. Es autor de una treintena de libros entre los que se destacan: El fin del capitalismo global(1999) y La crisis de los intelectuales en América Latina(2003)

 

4.- Robert de Herte es el seudónimo de Alain de Benoist(1943). Editor de las revistas Eléments y Krisis y autor de innumerables trabajos entre los que cabe recordar Vu du droite(1977), Orientations pour des années décisives(1982), L´empire intérieur(1995), Au-dela des droits de l´homme(2004). Es el más significativo pensador de una corriente de pensamiento no conformista, alternativa y antiigualitarista en donde se destacan, entre otros, Guillaume Faye, Robert Steuckers, Julien Freund, Alessandro Campi, Claude Karnoouh, Tarmo Kunnas, Thomas Molnar, Domminique Venner, Pierre Vial, Javier Esparza, Giorgio Locchi, etc.

 

5.- Sobre la relación entre pensamiento popular y negación puede consultarse con provecho el libro La negación en el pensamiento popular(1975) del filósofo argentino Rodolfo Kusch(1922-1979), así como nuestro trabajo: Papeles de un seminario sobre G.R.Kusch(2000).

Entre los no pocos filósofos originales que ha dado la Argentina (Taborda, de Anquín, Guerrero, Cossio, Rougés) Gunther Rodolfo Kusch ocupa un destacado lugar. No sólo por la originalidad de sus planteamientos filosóficos sino además porque los mismos han generado toda una corriente de pensamiento a través de la denominada filosofía de la liberación en su rama popular.

 

 

6.-Alasdaire MacIntyre(1929) es un filósofo escocés que vive y enseña en los Estados Unidos y que se destacó por su crítica a la situación moral, política y social creada por el neoliberalismo. Sus trabajos son el basamento de todo el pensamiento comunitarista norteamericano. Sus libros más destacados son: After Virtue(1981), Whose Justice?Which Rationality?(1988), Three rival versions of moral enquiry(1990). 

 

COMO SE INSTRUMENTO EL PROYECTO NACIONAL

 

Sin temor a equivocarme, pienso que todos los que hoy estamos aquí reunidos, la pregunta que nos hacemos,  es si:

PODEMOS  SALIR  DE  LA CRISIS en la que nos han metido, esta corporación mafiosa de políticos corruptos.

Aunque parezca extraño e ilógico, la formula que podemos aplicar es muy simple y se resume en pocas palabras: 

 

Con Inteligencia, Sentido Común y Organización

 

Lo que la mayoría del Pueblo argentino no conocía y actualmente también hay muchos que lo ignoran, es que el Tte. General Perón no regreso a su Patria para ser Presidente, sino, para invitar a las figuras prominentes de los Principales Partidos Políticos, para conformar Un Consejo Superior Nacional de Políticos Notables, con todos esos integrantes de la política nacional pretendía  desarrollar entre todos UN PROYECTO DE NACION, con una proyección de cincuenta años.

Las miserias y mezquindades que estaban enquistados en los distintos partidos con políticos, con Dirigentes   como Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa  impidieron  que figuras como Ricardo Balbín   con su capacidad y conocimiento  fueran un aporte valioso para el desarrollo nacional y  que lamentablemente presionado por sus pares termino por no aceptar.

Pero además hubo otro hecho no menor y de real importancia para instrumentar su propuesta y fue el asesinato de José Ignacio Ruccci, el Secretario General de La CGT, la figura preponderante y factor aglutinante de la columna vertebral de los Trabajadores.

Perón ante esta pérdida irreparable, mediante una jugada propia  de un gran Ajedrecista, conforma  una estructura  con  militares en actividad, quienes integrarían su selecto equipo de colaboradores para instrumentar su ansiado  proyecto.

Por eso, con dicho objetivo, el Presidente de la Nación el Tte. General Juan Domingo Perón,   convoco a fines de 1973   al Coronel Vicente Damasco, para que colaborara en forma directa y exclusiva en el desarrollo del documento llamado “MODELO ARGENTINO”, que a su muerte pasó a ser su testamento político.

Dicho equipo estaba compuesto por el Jefe de la Casa Militar el Coronel Corral, el que fuera Jefe del Regimiento de Granaderos el Coronel Vicente Damasco, el Tte. Coronel Obon organizador de YPF, el Tte. Coronel Carlos Ramírez jefe de Inteligencia y su Edecán el Tte. Coronel Alfredo Sebastián Díaz.

Pero el ordenador y organizador de dicho equipo fue el Coronel Vicente Damasco, quien fue el único depositario de esa documentación de incalculable valor para la y los  Argentinos, y sobre esa base su equipo ha trabajado en la elaboración del “PROYECTO NACIONAL”.

Con ese propósito creó la “Fundación de Estudios Sociales” que congregó a una importante cantidad de especialistas, técnicos y profesionales.

El 14 de noviembre del 2001, después de casi un año de haber sufrido un derrame cerebral, falleció el Discípulo y colaborador directo del Tte. General Juan Domingo Perón, el mismo durante el año 2000, nos solicito y dio a sus colaboradores directos, las directivas e  instrucciones precisas de ir conformando una estructura política   que plasmara  y llevara a cabo los objetivos del PROYECTO NACIONAL, motivo por lo cual, en homenaje al Coronel Vicente Damasco  se creó el MOVIMIENTO UNIDAD NACIONAL INDEPENDENCIA, hoy responsable de llevar a cabo, cuando las circunstancias políticas y geopolíticas  del País lo permitan el Legado Político del Tte. General Juan Domingo Perón y del Coronel Vicente Damasco.

Los ciudadanos argentinos tienen que conocer la verdadera situación del País, a través de un enfoque veraz del Cnel. Damasco sobre la realidad nacional y al mismo tiempo, las soluciones que propone el Proyecto Nacional.

 Propugnamos mirar los objetivos y las necesidades del País y, de acuerdo con esas necesidades y objetivos, planear su organización;

Es imprescindible contar con el instrumento de trabajo que nos permita realizar la gran obra que el País necesita.

Las fuerzas económicas deben organizarse en forma integral; no solamente los productores, sino también los industriales y las fuerzas comerciales y aún las que representan al consumo.

Queremos que el hombre argentino se realice en sociedad, armonizando los valores espirituales con los materiales y los derechos del individuo con los derechos de la sociedad.

Que haga una ética de su responsabilidad social.

Que se desenvuelva en plena libertad en un ámbito de justicia social.

Que esa Justicia Social esté fundada en la ley del corazón y la solidaridad del Pueblo, antes que en la ley fría y las directivas del exterior.

Que tal solidaridad sea asumida por todos los argentinos, sobre la base de compartir los beneficios y los sacrificios equitativamente distribuidos.

Que comprenda a la Nación como unidad abierta generosamente con espíritu universalista, pero consciente de su propia identidad.

Los argentinos contamos con un PROYECTO NACIONAL  perfectamente elaborado y estudiado, que contiene soluciones concretas, realizables y definitivas para todos los problemas que aquejan al País, no son utopías, ni acción Psicológica de marketing, para ganar elecciones presidenciales, esto es un PROYECTO DE ESTADO.

Este valiosísimo documento, como asimismo llamamos  el “MODELO ARGENTINO”, testamento político del Tte. Gral. Juan Domingo Perón, fue  depositado en manos del Cnel. Vicente Damasco, por expreso pedido del extinto presidente de los argentinos.

El Cnel. Damasco asistió en forma exclusiva al Gral. Perón en la preparación del MODELO ARGENTINO PARA EL PROYECTO NACIONAL (Decreto N° 539 – 15/02/1974 – Poder Ejecutivo), continuando con este trabajo después del 1° julio de 1974.

Han pasado  casi 44 años, en que el presidente de todos los argentinos ante el poder legislativo reunido en pleno, y dirigiéndose a todo el País, propuso el “MODELO ARGENTINO”.

Hizo en esa oportunidad un llamado a todos los sectores políticos y sociales, a todos los ciudadanos, para que cumplieran con el deber cívico y moral de aportar su idea.  Era necesario e imperioso definir y escribir un proyecto verdaderamente nacional.

Nuestra Argentina tiene que tener un papel activo y relevante en todo este proceso y no debe seguir resignadamente a que lo elaboren los  intereses que se manejan a nivel mundial.

El Modelo del País concebido por el General Perón, basado en un Proyecto Nacional para todos los argentinos sin distinciones de ninguna naturaleza, iniciado por él y continuado por el Cnel. Vicente Damasco, su colaborador directo, contiene once  áreas específicas y varias sub-áreas.

 

1)   LA SOCIEDAD ARGENTINA

 El Hombre – La Familia – La Sociedad – La Cultura – La Vida Política – La Minoridad—La Juventud – La Generación Intermedia – El Adulto – La Ancianidad – La Resultante Generacional – Política Migratoria – Organización de la Comunidad.

 

2)   DOCTRINA NACIONAL Y PLANIFICACIÓN SUPERIOR

 

Objetivos Nacionales.  Políticas y Estrategias – Proyecto Nacional – Estructura Societaria – Estructura Política – Afirmación Nacional – Estructura Económica – Estructura del Desarrollo Social – Estructura Educativa – Planeamiento Nacional y Geopolítica.

 

3)   ESTRUCTURAS INSTITUCIONALES

 

Poder Ejecutivo – Poder Legislativo – Poder Judicial – Organización Empresaria – Organización Sindical – Integración Obrero-Empresarial – Régimen Corporativo – Poder de Policía – Organización Regional – Partidos Políticos.

 

4)   LA ARGENTINA EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL

 

Características Principales de Conflicto Este-Oeste – Análisis de la Contraofensiva Norte-Sur – Relaciones entre los Conflictos N-S y E-O – Geopolítica del Cono Sur – Las Fronteras Argentinas – La Organización de los No Alineados – Argentina y el Tercer Mundo – Política Estratégica y Geopolítica Argentina para un Proyecto Nacional– Hipótesis de Conflicto Nuclear Mundial y sus Efectos en la República Argentina y Región – Las Multinacionales en la Argentina – El Trilateralismo, Proyecto de Mundialización – Guerra Revolucionaria en la República Argentina – El Comunismo y la Hegemonía Mundial – El Liderazgo del Santo Padre en Occidente – Relaciones Argentino-Brasileñas y su probable Evolución – Latinoamérica, una Utopía o Realidad Futura?.

 

5)   EDUCACIÓN Y CULTURA

 

Fines y Medios de la Educación – Política y Educación – Sociología y Educación – Economía y Educación – Aspectos Estructurales.

 

6)   CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

Elección de Objetivos – Incentivación de la Creatividad – Dependencia Tecnológica – Internacionalización del Conocimiento – El Científico y el Tecnólogo – Bases Institucionales y Conducción del Campo Científico-Técnico – Criterios de Política y Programación.

 

7)   ECONOMÍA

 

Hacienda y Finanzas Públicas – Comercio – Agricultura – Ganadería – Industria – Minería – Obras y Servicios Públicos – Gasto Público y Política Fiscal.

 

8)   SALUD PÚBLICA

 

Salud Física – Salud Mental – Salud Social – Educación Sanitaria – Medicina

Preventiva – Infraestructura Asistencial y Servicios Sanitarios – Financiamiento de las

Asistencia Médica a la Comunidad.

 

9)   DESARROLLO  SOCIAL

 

Obras Públicas – Arquitectura y Urbanismo – Vivienda – Turismo – Deportes – Seguridad Social – Medios de Comunicación Social.

 

10)                     INFORMATICA 

 

Concepto de Eficiencia en el Sistema Económico Nacional – Desarrollo Argentino en la Era Informática – La Computación ante el Grado de Apertura Económica – Industria Informática Nacional – Parque Computacional – Educación e Informática-Sistema de Información Gubernamental

 

.      11)  LAS FUERZAS ARMADAS y EL SISTEMA NACIONAL DE         CONTROL  DE GESTIÓN DE ESTADO

 

LAS FUERZAS ARMADAS

 

El mundo del futuro tiene una sola posibilidad para poder realizarse: adoptar la concepción universalista, es decir, concebirse totalmente integrado. Para ello, es imprescindible que las naciones se integren decididamente por el camino de la paz.

Sin embargo, la organización del mundo según la concepción universalista, no implica la desaparición de fricciones por discrepancias en el nuevo orden internacional, especialmente durante la etapa de gestación de ese nuevo mundo. Tampoco excluye totalmente las posibilidades de que se produzcan conflictos bélicos, a través de los cuales determinados grupos, especialmente los económicos pretenderán satisfacer sus propios intereses.

Es más, la marcha hacia el universalismo, en sus sucesivas etapas (nacional, regional y continental), se caracterizará por la lucha que desarrollarán las naciones para independizarse de los imperialismos que las mantienen oprimidas.

El Modelo Argentino define, claramente, el estilo nacional que deberá identificar a la República en el futuro y, además, establece los grandes objetivos que deberán alcanzarse para lograr la total liberación nacional.

Tal circunstancia implica que las Fuerzas Armadas, adecuadamente reorganizadas en base al real potencial de la Nación y a las verdaderas exigencias de la Defensa Nacional, se apresten a respaldar firmemente la transformación que marca la República. Transformación que, por otra parte, no es más que la materialización del deseo manifestado por el pueblo argentino, de eliminar definitivamente las formas de opresión de distinta naturaleza que durante decenios ejerció el imperialismo Ingles , para detener, en beneficio propio, el desarrollo nacional.

A fin de enmarcar con precisión las misiones que cumplirán las Instituciones Armadas, deberá tenerse particularmente en cuenta que no solo se limitarán a prepararlas para el desarrollo específicamente militar, sino que participarán decididamente en el proceso de liberación nacional, contra toda forma de imperialismo interno o externo.

Dicha intervención se concretará mediante actividades de tipo de apoyo a la comunidad y a través de acciones de tipo educativo que se dirigirán, especialmente, sobre el personal de tropa que anualmente pasa por sus filas, y que se extenderán al personal de cuadros, quien tendrá  a su cargo difundir y predicar la Doctrina Nacional. Doctrina que sintetizándola podríamos definir como las máximas aspiraciones, vertidas en el Proyecto Nacional.

Las Fuerzas Armadas son parte del pueblo y, como tal, están integradas con el mismo. La unión y solidaridad del pueblo y las Fuerzas Armadas son una precondición para que fructifique la Democracia Social de nuestro Modelo Argentino.

En consecuencia, a las Fuerzas Armadas, como a cualquier otro sector de nuestra sociedad, les compete desempeñar el rol preponderante en la Doctrina Nacional. Esto significa, que si bien nuestras Instituciones Armadas, ante la eventualidad de un conflicto militar, constituirán la columna vertebral del sistema de defensa, su participación no se limitará a prepararse para esas posibilidades. También colaborarán firmemente en los esfuerzos en que se empeña el Estado Argentino y el resto de los sectores nacionales, con la finalidad de alcanzar y consolidar el desarrollo armónico de la República.

Nuestras Fuerzas Armadas asumieron plenamente la tarea de defensa contra el neocolonialismo y su compromiso consiste en la participación activa en la reconstrucción del país realizada con sentido nacional, social y cristiano.

Un nuevo aporte, en estas circunstancias, será el de contribuir a la formulación del Proyecto Nacional como otro grupo efectivo de pensamiento de los que conforman la comunidad argentina, señalando para cada uno de los grupos que responden al que hacer nacional, que es lo que conciben más apropiado para lograr la grandeza y la felicidad del pueblo argentino.

A fin de cumplir con eficiencia las misiones generales señaladas, nuestra Instituciones Castrenses deberán reunir ciertas características que enunciadas configuran el Modelo de Fuerzas Armadas que necesita el país para respaldar su futuro.

Consecuentemente las Fuerzas Armadas Argentinas deben:

1)      Tener un profundo conocimiento de los objetivos nacionales y consustanciarse con ellos.

2)      Integrarse estrecha y realmente con el pueblo del cual se nutren y a quienes se deben.

3)      Establecer íntimo contacto con los diferentes sectores de la sociedad a fin de comprender sus problemas y necesidades, única forma para mantener objetivos comunes.

4)      Elaborar la Estrategia Militar basada en la que adopte el Estado. Consecuentemente, elaborar la Doctrina Militar Nacional y estructurar las organizaciones adecuadas para satisfacer sus exigencias.

5)      Desarrollar una verdadera Doctrina Conjunta que facilite y haga más eficiente el accionar militar.

6)      Coparticipar activamente en el desarrollo nacional fomentando áreas  aún no abarcadas por los sectores privados y vinculadas con la defensa nacional.

7)      Impulsar decididamente la actividad científico-técnica, con la finalidad de desarrollar una industria bélica nacional que la autoabastezca, eliminando la dependencia del extranjero.

8)      Sumar su acción a los esfuerzos que los sectores nacionales realicen en las distintas áreas de la comunidad, para romper con la sujeción material o espiritual ejercida por los grandes intereses extra nacionales.

9)      Participar activamente, con su tecnología, medios y personal, en la ejecución de los programas industriales que se realicen en el ámbito civil, fundamentalmente en aquellos de importancia estratégica, como el Plan Siderúrgico Nacional, y en los que sean fuentes de producción de sus propias necesidades.

10)  Cooperar con la comunidad en cuanta oportunidad pueda prestar su concurso en pro del bienestar del pueblo.

 

EL SISTEMA NACIONAL DE CONTROL   DE GESTION DE

ESTADO

 

      Antecedentes

  • Resolución del Tte. Gral. Juan D. Perón del 19 de febrero de 1974 al Secretario de Gobierno de la Presidencia de la Nación Cnel. Dn. Vicente Damasco.
  • Decreto presidencial Nro. 831 creando el Sistema Nacional de Control de Gestión.

 

OBJETIVO

Realizar el análisis permanente de la marcha del país, y específicamente el control superior de la acción de Gobierno; y orientar las labores de las oficinas de control de gestión de los distintos campos, las cuales funcionalmente se sujetarán a las normas de trabajo y demás requerimientos que el Presidente formule.

 

El “Proyecto Nacional” tiene permanente actualización y adecuación a la situación y necesidades del País.

 

PARTICIPE USTED APORTANDO SU IDEA

 

 “Interpretamos que la concepción política integral de un país no puede ser un mero efecto cuantitativo, donde el número es lo trascendental y definitivo; si bien ello es fundamental, tal política requiere la adecuada conjunción del binomio Cantidad e Inteligencia, éstas últimas capaces de brindar respuestas válidas a las mayorías nacionales que logran el triunfo electoral en un libre juego de la democracia.  La organización intelectual y no la tecnócrata orientada con fines nacionales, será la única capaz de brindar soluciones apropiadas a una ciudadanía ansiosa en concretar sus más cálidas aspiraciones”.

 VICENTE DAMASCO

 

Desde el MOVIMIENTO UNIDAD NACIONAL INDEPENDENCIA, con motivo de preguntarnos  SI PODEMOS SALIR DE LA CRISIS, debido  a la triste y caótica situación por la que está pasando el pueblo y la Nación argentina, producto de políticas improvisadas, carentes de ubicación, sentido común y organización, que desde el  24 de marzo de 1976  se ha  venido aplicando,  desde los Gobiernos Militares y los Gobiernos   Democráticos  Corruptos, que sin excepción  tuvimos  y actualmente tenemos, que lo único que han logrado es la división y el resentimiento dentro de las clases sociales, donde el individuo vale por lo que tiene  materialmente  y no por su capacidad moral e intelectual.

 

Es decir,  la Sociedad Argentina  está sustentada por una GRAN CORRUPCIÓN MORAL, porque los responsables de dirigir y conducir el destino de nuestra Patria, que deberían dar el ejemplo, nos vienen demostrando y sin excepción, que son los principales CORRUPTOS,  desde 1983 se instalo una Corporación Mafiosa de Políticos Corruptos en los Tres Poderes del Estado, motivo por lo cual con  esta SEUDO DEMOCRACIA, nos han venido distrayendo y engañando todos los gobiernos que hemos  tenido, en beneficio de los intereses espurios mundiales,  que pretenden decidir qué es lo que tenemos que hacer los argentinos.

Por lo tanto, estos intereses que nos quieren  conducir no permiten que nosotros tengamos SOBERANIA POLITICA, INDEPENDENCIA ECONOMICA y JUSTICIA SOCIAL, los principales pilares para que los argentinos podamos tener una Nación LIBRE, JUSTA y SOBERANA.

 

El meollo de la cuestión esta sustentado por LA JUSTICIA, la cual  NO EXISTE, y todo país que no tiene JUSTICIA NO SE PUEDE LLAMAR NACIÓN.

 

Por los distintos manejos económicos, políticos  y  Geopolíticos  que está realizando el Gobierno del Presidente Macri, deducimos  sin temor a equivocarnos, que es  muy alto el riesgo que tenemos de poder desaparecer como País, ya que hoy no podemos saber quién es en realidad el que Gobierna y decide sobre el destino  de nuestra Nación y para fundamentar tal apreciación, adjuntamos datos bien claros y concisos, de cómo realmente no solo estamos conducidos desde los centros del Poder Mundial, sino que en nuestro País han conformado una organización, compuesta por integrantes de todos los lineamientos ´políticos, que son los que  nos engañan a todos los argentinos  hablando de Democracias, cuando ellos son los primeros que no la aplican.

( Organización R.A P.)

https://fundacionrap.org/polit icos

https://fundacionrap.org/

Un País que puede alimentar a 400 millones de personas, es inadmisible, que tenga de su 44 millones de habitantes, un 23 % de su población en estado de  indigencia y un 20% en la pobreza, pero que además se esté endeudando  el futuro de nuestros hijos y nietos, obteniendo los  préstamos con los intereses más caros del mundo , que para lo único que nos sirve, es para que día a día nos sigamos endeudando  más y corramos el riesgo de tener que dividir nuestra Patria en cinco o seis Naciones  para devolver las Deudas con Territorio y sacar Pasaporte para poder viajar dentro de nuestra propia tierra.

Como conclusión quiero expresar, que ahora   estamos listos para dar  pelea y afrontar este compromiso, ha llegado el momento de decir basta, esto no se trata de Peronistas, Radicales, Conservadores, Socialistas, sino de ARGENTINOS QUE FUNDAREMOS UNA NUEVA NACION ARGENTINA, con el SISTEMA DEMOCRÁTICO MAS AVANZADO DEL MUNDO, los  mismos  están dispuestos a poner sus servicios en APOYO DEL PUEBLO y LA NACION ARGENTINA, porque las Guerras no se ganan con violencia, sino con INTELIGENCIA.

El Presidente Macri, recientemente  en un discurso  expreso que:

ES AHORA O NUNCA:   Nosotros le decimos que:

SERÁ NUNCA, porque la ARGENTINA no se negocia y la Consigna es:

PRIMERO LA PATRIA

 

Que Dios fuente de toda razón y justicia, nos ayude y proteja al pueblo argentino, de los que pretenden entregar nuestro territorio nacional.

 

  1. U.      N.        I.

Carlos Alberto Díaz Busti

Presidente

 

La Educación en nuestros días

Contexto Internacional

Asistimos al pasaje de un mundo unipolar, capitaneado por los EEUU desde la desintegración de la Unión Soviética, a un mundo multipolar. El surgimiento de China y Rusia como actores políticos centrales, entre otros polos de poder, es la contracara del debilitamiento relativo de la hegemonía de los EEUU en el sistema mundo.

Este mundo multipolar que se desenvuelve, no exime a los EEUU en su afán de seguir desarrollando una política unilateral, en aras de reordenar su poder e influencia en el mundo. Poder, que en nuestro continente se lee como una suerte de “reedición siglo XXI” de la Doctrina Monroe.

La disputa entre una globalización financiera sin fronteras políticas, y los Estados Nacionales Continentales, es el eje de confrontación más importante en este momento, que se manifiesta en un nuevo reparto del espacio físico territorial y, en la acumulación de riqueza. Así como también, este nuevo reparto se expresa, en la disputa por el diseño y control del orden político, de la generación de ideas y del poder simbólico, por parte de los centros de decisión más importantes.

En función de lo dicho, ¿cuáles son los problemas de orden general que visualizamos desde nuestro espacio vital que es América del Sur, y desde ya, la Argentina?

En primer lugar, la pérdida de “Poder Nacional” y la ausencia de pensamiento estratégico desde los gobiernos centrales, para abordar los grandes problemas de nuestra época.

Padecemos también, un bajo sentido de pertenencia a nuestra Comunidad Nacional y mucho más, si pretendemos referenciarnos en la Patria Grande. En relación a esto último, nuestra población carece de conciencia en relación a la situación de país dependiente y con bajos niveles de soberanía que tiene la Argentina. Tenemos como sociedad, un déficit muy marcado de conciencia de nuestro espacio vital inmediato y de la necesidad de lograr un pleno control del mismo. (Conciencia Territorial)

Este espacio vital que no es visualizado como tal, refiere fundamentalmente a nuestro Sur Austral en un primer nivel y a nuestra América del Sur en segunda instancia.

Hacia un reencuentro con un comunalismo federalista

Vamos con Saúl Taborda

En la última etapa del desarrollo del pensamiento de Saúl Taborda, la llamada etapa facúndica, es cuando subraya la necesidad de revalorizar lo nativo, lo nacional, en cuando lo auténtico es la contraposición con el orden cultural de la Argentina oligárquica, europeizante y positivista.

Sostiene en sus meditaciones pedagógicas[1], tres ejes fundamentales: En primer lugar es necesario separar la Educación de la Política, cuya unión fue propiciada por el Positivismo. Define a la educación como un dominio cultural autónomo, y como tal, merece un saber diferenciado. Y por último, la autonomía cultural mencionada se define por un núcleo de valores que hacen a la tradición argentina. Y ese espíritu tiene un valor educativo originario.

Desde las entrañas mismas del Paradigma positivista, por aquello de la dialéctica, nace su propia negatividad. Un Enigma, esto es, una suerte de efectos no deseados del desarrollo en apariencias armónico de la modernidad, y del progreso sin límites. A modo de ejemplo: La realidad laboral presente a través del Informe de Bialet Massé a principio del siglo XX; la Ley de Residencia, con la consecuente represión y persecución de dirigentes, el cosmopolitismo desintegrador; etc.

Como corolario, Saúl Taborda propone un nuevo paradigma científico-espiritual, en cuanto lo espiritual es todo sistema de valores que forma parte de nuestro ser original. De lo nativo y propio, que se expresa en su concepto de máxima significación: Comunalismo Federalista

Bajo estas consideraciones de Saúl Taborda, la Educación es un acto espiritual. Un encuentro de dos espíritus en la contemplación de valores

La relación Educación Trabajo en el presente

Hoy, si partimos de estas reflexiones, tenemos que el enfrentamiento contra el positivismo y contra el estado nación moderno, en cuanto responsable principal de la formación de ciudadanos que sean útiles, está teñida y complejizada por el desarrollo del orden financiero global.

En tal sentido, tanto la situación educativa como laboral y cultural del hombre argentino está determinada por las consecuencias de ese orden financiero, que no solo nos habla de una forma de valorización del capital, sino de un sistema de valores y dis- valores específicos.

De esta manera, el soporte teórico que hemos tomado de Taborda, también nos sirve para interpelarlo y así, buscar lo nativo y lo propio dentro de las condiciones de la actualidad.

Entendemos que el problema fundamental en el campo de la cultura y de la educación en la Argentina es la falta de conciencia (tanto para los gobiernos, como para la sociedad en general), de la situación de dependencia o falta de soberanía en que nos encontramos.

Poner entonces por delante la necesidad de tomar conciencia de nuestra situación de dependencia, en la Educación sería un buen principio rector, ordenador de las acciones de educación y de formación para el trabajo de los argentinos.

El orden financiero imperante, altera y acelera el desfase entre las necesidades de la producción, y los perfiles en capacidad laboral que la sociedad va generando en cada momento histórico. Dicho de otra manera, los avances en las tecnologías, la comunicación y la digitalización adquieren en el presente una dinámica que el sistema educativo y de formación de fuerza de trabajo, no alcanza a adaptarse con la misma velocidad.

Cuando llega al aula los cambios requeridos, las necesidades laborales y educativas, ya son en muchos casos obsoletas.

 

 

Situación Educativa

La resistencia de Taborda, era contra la construcción colectiva de un sujeto social homogéneo, encorsetado que sería reducido a un mero utilitarismo. En cambio hoy, estamos ante la presencia de una fragmentación de aquel colectivo. Por consiguiente, la búsqueda de los valores tradicionales deben tener en cuenta estas particularidades.

La Educación en la Argentina se encuentra en proceso de des-federalización. En términos de rendimiento, se ha producido un proceso de proletarización de su fuerza laboral, seguido de un simulacro a la hora de evaluar la tarea educativa de los alumnos.

Rendimiento del último año del Colegio Secundario (Oct. 2016)

Por debajo Básico Satisfactorio Avanzado Obs.
Lengua

 

22,94% 23,41% 44,24% 9,40% 100%
Matemática

 

40,87% 29,31% 24,61% 5,20% 100%

Fuente: Ministerio de Educación de la Nación. Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (ONE). “Aprender 2016”.[2]

Si consideramos las pruebas PISA/OCDE, de 2012, de base muestral para alumnos de 15 años: El 53,6%, no supera el nivel mínimo de lectura y el 50%, no entiende de ciencias

Según el Programa “Aprender 2017”, en relación al 2016, en el nivel Secundario, los alumnos con rendimiento satisfactorio o avanzado, pasaron en Lengua: De 53,6% a 62,5% y, en Matemática de 29,8% a 31,2%.

 

En el Chaco, para Lengua el rendimiento alcanzó al 26,3% de los alumnos. Mientras que en Matemática, fue tan solo del 5,3%. En Córdoba, en Lengua 44,3% y Matemática, del 16,8%. En CABA, para Lengua tenemos un 52,1% de buen rendimiento y 26,8% en Matemática

En busca del principio rector

Cada época histórica y para cada sociedad, la Educación tiene un principio rector, un norte al cual el resto de la sociedad se encamina. No es prudente confiar esta tarea a los políticos y comentaristas oportunistas. Una digna e importante tarea que debería estar en manos de hombres y mujeres capaces y sobre todo, que comprendan las necesidades y las aspiraciones de nuestro pueblo. En esta época, el principio rector es justamente la inexistencia del principio, ya que cuando se fija un eje en el campo de la educación, se hace en función del impacto en el calendario electoral, y no, pensando en un resultado para el largo plazo.

La Educación sistemática que el estado brinda es de carácter público. Una parte es de gestión estatal y la otra es de gestión privada. Por lo tanto, el funcionamiento de ambos sub-sistemas se encuentra relacionado. El estado subsidia a parte del sector privado, y algunos de los docentes, participan en ambos sub-sistemas.

La dicotomía entre escuela estatal vs escuela privada, no explica la situación a la que hemos llegado. El sector privado, es un conjunto de instituciones que van desde escuelas y colegios para élites; escuelas creadas por cooperativas populares; escuelas y colegios pertenecientes a la Iglesia, escuelas en donde asisten el conjunto de las capas medias argentinas, segmentadas en todo el territorio nacional. Al mismo tiempo, es prudente distinguir las escuelas rurales, las que se encuentran en las islas del Delta Bonaerense, las que se desarrollan en los centros urbanos importantes o en los pequeños pueblos; etc.

Las leyes educativas promulgadas en la década de los años ´90, que habilitaron la transferencia de las instituciones educativas de la Nación a las jurisdicciones provinciales, no han parado hasta el día de hoy de segmentar y atomizar al sistema educativo federal.

Tenemos un Ministerio de Educación Nacional, que no administra directamente escuelas, tiene cada día que pasa, menos incidencia en el desarrollo de la educación para el conjunto del país. Lo cierto es que este caos tiene que finalizar, debemos darnos un nuevo orden, donde los derechos y las garantías de todos los que participan de la aventura de enseñar y aprender, sean acompañados de obligaciones y responsabilidades.

Participación y Orden

En términos pedagógicos se requiere de un nuevo orden, de un nuevo sistema de rutinas escolares. La descomposición del mundo moderno, no ha producido en la educación hasta el día de hoy, una organización superadora. Vivimos entonces en una eterna transición con destino incierto. No sabemos hacia dónde vamos.

Tomando las pruebas de evaluación recientes, vamos a detenernos en un eje entre todos los que hay: Lenguaje y, más precisamente en el hábito de LEER.

[Dejaremos entre paréntesis, otras variables más o menos estructurales que intervienen en el proceso educativo y en los resultados del informe de la evaluación “APRENDER”. A saber: Las transformaciones en las formas de producción; los cambios en la relación entre la ciencia básica, la técnica y las práctica docente;  Las políticas financieras, privatizadoras y de entrega del patrimonio nacional (1976 y 1991); la pérdida de la mística docente; el estado de la capacitación docente; la alimentación recibida por los chicos en sus primeros años de vida; etc.]

Las personas más vulnerables de nuestra sociedad y, especialmente aquellos que integran familias que van por la tercera generación de pobres, llegan a la escuela con un capital cultural más elemental que el resto. El uso de las TICs., en esta población no alcanza para cubrir las diferencias con aquellos que han tenido un hogar, y un contexto social con mayores accesos a la cultura letrada y concretamente, a la lectura.

 

Ahora bien, ¿qué beneficios tiene la lectura, cuando la ejercitamos de pequeños?

Si no se lee, no se puede escribir, sino se escribe, no se puede pensar[3]. Dice nuestro autor de referencia, que las personas soportan más que se las señalen como que no son lectores, pero, no sucede así cuando se les dice que no piensan. Ese juicio, hiere el orgullo y la auto-estima de los que son señalados. “El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje”, (Edmund Husserl). “Así que si no tenemos palabras, si no tenemos lecturas en nuestra memoria que enriquezca nuestro lenguaje, nuestro pensamiento será muy pobre…”[4]

PROPUESTA

Es necesario elaborar Programas reducidos para todas las disciplinas, usando los contenidos curriculares existentes, la capacidad instalada que ya tenemos y los docentes con los que contamos. No es necesario ni leyes, ni grandes programas de capacitación nuevos, ni contratar a consultores ni a genios doctorados en Universidades globalizadas. Con lo que tenemos alcanza para trabajar en lo básico.

La escuela, no puede de ninguna manera compensar plenamente las diferencias sociales y culturales de los chicos que inician el camino de la educación sistemática. No hay que cargar a la escuela ni a los docentes para una tarea que no es posible realizar en su totalidad. Sí, le cabe realizar la parte que les corresponde.

Para todos los grados y niveles del sistema educativo, pero especialmente para el final del nivel primario, principio y final del nivel secundario, los alumnos deben leer en clase. No es la lingüística, ni la gramática, sino la lectura de todas las disciplinas de forma activa, individual y colectiva, bajo la modalidad de talleres.

Para el nivel Inicial: Descentralizar toda la formación Inicial a nivel Municipal o Distrital. De esta manera, es fundamental la articulación con las políticas sociales y laborales con eje en la relación madre-hijo de 0 a 3 años. Una mayor articulación entre la atención primaria de la salud, la estimulación temprana y alfabetización temprana. (Escuela nivel Inicial +Salita médica barrial)

Para el Nivel Primario: Vale la extensión del horario escolar con un doble turno en artes, deportes, oficios, nuevas tecnologías, etc. Durante la mañana bajo Programas con contenidos mínimos, trabajar esencialmente las disciplinas básicas y con parejas docentes.

Para el Nivel Secundario: Sistemas duales: Escuelas Técnicas/Fábricas y Administración Pública. Trabajo de articulación a nivel Municipal con los Parques Industriales y las necesidades comerciales y de los servicios comunitarios o cercanos al lugar de estudios.

Preparación para estudios superiores y en habilidades para los sectores de alta tecnología. Puentes con Universidades y Centros de Investigación Públicos y Privados

En esta etapa necesitamos de la política y de un Estado con capacidad estratégica para pensar y actual en el largo plazo. Si bien nuestro norte-retomando a Saúl Taborda-, es reconstruir nuestra comunidad de origen, ese regreso a las tradiciones, a nuestras raíces, en una primer etapa necesitaremos de la política y del Estado Nacional, (sobre todo de los Estados Municipales), ya que nuestro problema es recuperar la senda de nuestra plena soberanía y oponernos a este caos producido por el orden financiero global.

Carlos Fernández

[1] Taborda Saúl. Investigaciones Pedagógicas. Selección. Secretaría de Cultura de la Nación/Editorial Marymar, Argentina

[2] Evaluación: Nivel Primario: 3º y 6º. Nivel Secundario: 2º o 3º  año; 5º o 6º año. Variables: Geografía, Escuelas; alumnos; Lengua; Matemática; Cs. Soc. y Cs. Naturales. Por muestreo: 3º primaria y 2º o 3º secundaria para Lengua y Matemática. Censal: 6º primaria y 5º secundaria, para Lengua; Matemática; Sociales y Naturales. Abarcó 1 380 000 alumnos de escuelas privadas y públicas.

[3] Alejandro Mar G, “Si no leemos no sabemos escribir, si no escribimos, no sabemos pensar” /Cultura Inquieta/Internet/, 6 de octubre de 2016

[4] Ibíd., Alejandro Mar G

 

EL PLANEAMIENTO COMO INSTRUMENTO DE GOBIERNO

 

Si un gobernante argentino conoció el tema del planeamiento fue el Gral. Perón; desde 1944, cuando el gobierno provisional del Gral. Farrell le encarga crear el Consejo Nacional de Posguerra, para preparar una transformación del país al terminar la segunda guerra mundial. Esta experiencia le sirve para, ya siendo Presidente, impulsar el Primer Plan Quinquenal 1947/51, y luego el Segundo  Plan Quinquenal 1953/57.

En el Modelo Argentino encontramos, en la Segunda Parte del documento presentado por Perón ante el Congreso el 1-5-1974, una frase significativa que reproduce un párrafo de la Carta  Apostólica Octogesima adveniens (p. 37), de Pablo VI, haciendo propia la reflexión del flamante Santo:

 

“La apelación a la utopía es, con frecuencia, un cómodo pretexto cuando se quiere rehuir las tareas concretas y refugiarse en un mundo imaginario; vivir en un futuro hipotético significa deponer las responsabilidades inmediatas.” (1)

 

La palabra utopía fue inventada por Tomás Moro, y significa lugar que no existe. En sentido inverso, el Modelo propone  el ideal no utópico de realizar dos tareas permanentes:

*acercar la realidad al ideal

*y revisar la validez de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro.

 

Este enfoque realista de la política, nos debe servir para orientarnos en esta época de globalización donde existen amenazas y desafíos muy complejos.

Pese a todos los condicionamientos, la situación internacional, vista sin anteojeras ideológicas, ofrece – en especial desde 1989- posibilidades de actuación autonómica aún a los países pequeños y medianos. Por eso no compartimos la opinión de que la soberanía es inalcanzable por un Estado-Nación en el siglo XXI, siendo necesario lograr una organización política supranacional, como sostiene por ejemplo Juan Grabois en un reciente libro (La clase peligrosa, Planeta, 2018, p. 77).

Pero es imprescindible sí, que el Estado funcione con la máxima eficacia. Y allí nos encontramos con un serio problema, que señaló Perón en un mensaje a los Gobernadores el 2 de agosto de 1973:

“la destrucción aquí ha comenzado por lo más grave que puede producirse, la destrucción del hombre; ha seguido por lo más grave que puede haber después de eso, que es la destrucción del Estado”. (2)

Cuando Perón inicia su tercer mandato presidencial, el Estado argentino ya no existía. Esto requiere una explicación; el Prof. de Mahieu  describe al Estado como el órgano de síntesis, conciencia y mando, de una sociedad territorialmente delimitada, destinado a lograr el bien común. (3)

El ejercicio de las tres funciones señaladas -la síntesis o integración social, el planeamiento y la conducción-,  es requisito indispensable para la existencia de un Estado; cuando dejan de cumplirse, el Estado desaparece, aunque se mantengan las formalidades constitucionales. Eso es lo que ocurrió en la Argentina, hace 5 décadas. Si un Estado no posee, en acto, estas tres funciones, ha dejado de funcionar como tal o ha efectuado una trasferencia de poder en beneficio de organismos supraestatales, o de actores privados, o de otro Estado.

 

La soberanía,  es la cualidad del poder estatal que consiste en ser supremo en un territorio determinado, y no depender de otra normatividad superior. No es susceptible de grados; existe o no. Por lo tanto, carece de sentido mencionar la “disminución de soberanía” de los Estados contemporáneos.

Lo que puede disminuirse o incrementarse es el poder propiamente dicho, es decir, la capacidad efectiva de hacer cosas, de resolver problemas e influir en la realidad.

Ahora bien, el grave problema argentino, es que no existe soberanía pues no existe el Estado. De allí la paradoja de culpar al Estado de todos los problemas, cuando el origen de los problemas es la ausencia del Estado. Limitándonos ahora al planeamiento como instrumento de gobierno, nos referimos a un proceso permanente que asegure la máxima racionalidad en la adopción de decisiones para el logro de los objetivos del país.

 

Un plan nacional debe estar basado en un conjunto de concertaciones que lo hacen patrimonio de la sociedad y no sólo del gobierno. Su ejecución es de responsabilidad compartida, de las instituciones públicas, de las asociaciones de trabajadores, de empresarios, de las universidades y en general de todos los ciudadanos.

El planeamiento como proceso político administrativo no se agota en la formulación de un plan. Incluye además, el análisis de la ejecución de las actividades previstas y la revisión periódica  de sus principales programas y proyectos, evaluándose la viabilidad y consecuencias.

El proceso de planeamiento abarca tres niveles de elaboración:

*El largo plazo (no menos de 10 años) requiere la definición de las cualidades de la sociedad que se vislumbra para el futuro y la identificación de las estrategias globales para alcanzarla.

*El mediano plazo (coincidente con el mandato de un gobierno), estará a cargo del poder ejecutivo, con la participación del Congreso.

*El plan de corto plazo -paralelo al presupuesto anual-, así como su ejecución, corresponde al gabinete presidencial.

 

El control de gestión es parte del planeamiento, requiere un flujo constante de datos que permitan evaluar el cumplimiento de las metas y detectar las anomalías que se presenten.

El proyecto, sin embargo, es mucho más que extrapolación en el tiempo; el vocablo se refiere a la intervención necesaria de la voluntad humana en su configuración.

Existe el riesgo de hacer futurología, aplicando métodos cuantitativos a los aspectos cualitativos de la vida social, como si se pudiera revelar el porvenir por computación. Evitaremos el intento de hacer futurología y su consecuencia más dañina, la ingeniería social, si reconocemos que la sociedad no es una cosa susceptible de manipular. Sin embargo, “el futuro es parcialmente controlable”; “el futuro de un pueblo, entendido como proyecto vital colectivo, puede en buena medida ser regulado desde el presente”. (4)

“Un plan de la nación no aparece, pues, como una fórmula mágica, sino como una combinación perfectible de realismo y voluntad”. (5)

 

De manera que, no sólo es posible sino imprescindible  la planificación. Pero siempre, respaldando los planes en el consenso de sus protagonistas, quienes deben participar en su elaboración, ejecución y modificación.

El Estado, en su función de planeamiento, realiza  un proceso permanente con varias etapas:

  1. Centraliza la información que le llega de los grupos sociales; recopila sus problemas, necesidades y demandas, elaborándose un Diagnóstico.
  2. Sobre la base del diagnóstico, y de las Directivas Políticas que fijan las prioridades, se confecciona un Modelo de Desarrollo –que equivale a un proyecto nacional-, en función de los fines comunes, fijados en la Constitución Nacional y en otros documentos, que señalan los objetivos políticos y los valores que identifican a un pueblo.
  3. Del modelo surgen los Objetivos, las Políticas para cada área de gobierno y las Estrategias a utilizar.
  4. Recién entonces comienza la faz técnica del proceso que consiste en la Programación de las actividades con el detalle de los programas y proyectos concretos, la previsión financiera y el cronograma respectivo.
  5. Mediante el Control de Gestión, se evalúa no solamente el grado de cumplimiento de las metas fijadas, sino también las otras etapas del proceso, de manera de corregir los errores en el diagnóstico, los objetivos, las políticas y las estrategias, adaptando el plan a las circunstancias cambiantes de la realidad.

 

Para que un plan nacional sea implementado eficazmente, y logre el apoyo de todos los sectores de la sociedad, además de la ya citada concertación previa, se requiere “contar con funcionarios estables, de la mayor capacidad, que permanezcan ajenos a los cambios políticos”, como lo expresa el Modelo Argentino (6). Esto exige abandonar la administración pública clientelista, opción que se mantiene desde hace mucho tiempo, al margen de los cambios de gobierno, y que consiste en la cobertura de la mayoría de los cargos estatales por la simple voluntad de las autoridades.

Basta mencionar algunos datos oficiales del Ministerio de Modernización: en la administración nacional hay 2.300 cargos de directores y coordinadores, que según la legislación vigente deberían estar nombrados por concurso; sólo hay 72 de ellos concursados, estimándose que para el 2020 estarían concursados la mitad de los cargos (La Nación, 5-8-2018).

 

Un estado moderno requiere que los organismos públicos estén a cargo de empleados permanentes, designados en función del mérito. La administración pública, integrada por funcionarios de carrera, designados y promovidos por concurso, constituye la mejor garantía de eficiencia del estado, al servicio de la sociedad, y un elemento necesario para el proceso de planeamiento.

El nuevo modelo de gestión, deberá quedar reflejado en la legislación; en la ley de Presupuesto, deberá detallarse el número de cargos de nivel político, que, para el orden nacional, no debería superar la cantidad de 500 funcionarios, quedando fijada la obligación de cubrir todos los demás cargos por concurso de antecedentes y oposición.

 

 

En una concepción no totalitaria el planeamiento estatal sólo será vinculante para el propio Estado, y meramente indicativo para el sector privado. La autoridad pública no debe realizar ni decidir por sí misma lo que puedan hacer y procurar comunidades menores e inferiores. Pero, debido a la complejidad de los problemas modernos, el principio de subsidiariedad resulta insuficiente para resolverlos sin la orientación del Estado, que mediante el planeamiento se dedique a  estimular, coordinar, suplir e integrar la acción de los individuos y de los grupos intermedios.

 

En conclusión:

Un proyecto nacional puede contribuir, en ésta época signada por el fenómeno de la globalización, a compatibilizar la inevitable integración del país con los demás países, con la preservación de la propia identidad cultural, haciendo explícito lo que somos a fin de buscar lo que debemos ser; lo contrario sería abandonarse al futuro sin prudencia, de la mano de un empirismo más o menos ciego. (7)

 

Mario Meneghini

Exposición realizada en el Congreso “Primero Argentina”, Córdoba, 17-11-2018

 

 

Referencias:

 

1)Perón, Juan. Modelo Argentino, 1974;  El Cid Editor, 1986, p. 88.

 

2)Perón, Juan. Perón en la Argentina 1973;  Vespa Ediciones, 1974, p. 58.

 

3) De Mahieu, José María.  “El Estado comunitario”;  Arayú, 1962.

4) de Imaz, José Luis. “Nosotros mañana”; Eudeba, 1968, p. 9.

5) Massé, Pierre. “El plan o el antiazar”; Barcelona, Ed. Labor, 1968, p. 37.

6) Perón, Juan. Modelo Argentino, p. 129.

 

7)Pithod, Abelardo. “Proyecto Nacional y orden social”; en: AAVV. “Planeamiento y Nación”; OIKOS, l979, p. 63.

 

 

DIGNIFICACIÓN DE LA MUJER Y DE LA FAMILIA,

BASE DE LA RECONSTRUCCIÓN NACIONAL y del RENACIMIENTO DE LA PATRIA

 

 

En su mirada visionaria, Juan Domingo Perón anunció varias veces que “en el año 2000 los argentinos íbamos a estar unidos o dominados”. Transcurridos ya casi veinte años de esa fecha, hoy los argentinos nos encontramos sometidos a la peor de las dominaciones, como es la postración espiritual y doctrinal, fruto del olvido de nuestra gran Tradición histórica nacional y del abandono de la concepción humanista y cristiana de la vida, para abrazar concepciones políticas progresistas, extrañas al pensar y sentir nacionales.

Al retornar a la Argentina en 1972, Perón insistió varias veces que el problema más grave que sufría la Argentina era la “destrucción del hombre”. Teniendo en cuenta las vicisitudes y circunstancias que hemos vivido desde entonces, bien podemos decir sin temor a equivocarnos que el problema se ha agravado a límites que son casi imposibles de expresar conceptualmente.

En su último discurso ante la Asamblea Legislativa, el 1 de mayo de 1974, Perón sostenía que “Nuestra Argentina necesita un Proyecto Nacional, perteneciente al país en su totalidad. Estoy persuadido de que, si nos pusiéramos todos a realizar este trabajo y si, entonces, comparáramos nuestro pensamiento, obtendríamos un gran espacio de coincidencia nacional”. En este marco, exhortaba a los intelectuales nacionales “comenzar por recordar que el país necesita un modelo de referencia que contenga, por lo menos, los atributos de la sociedad a la cual se aspira, los medios de alcanzarlos, y una distribución social de responsabilidades para hacerlo. Este proceso de elaboración nacional tendrá que lograrse convergiendo tres bases al mismo tiempo: lo que los intelectuales formulen, lo que el país quiera y lo que resulte posible realizar”.

Lamentablemente, éstas y otras orientaciones estratégicas de nuestro querido General han caído en el olvido. Nada de lo que anunció y propuso supimos llevarlo a cabo y hacerlo realidad.

En el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional se encuentra expresado el legado y herencia que Perón nos dejó a los argentinos para recorrer con dignidad el período histórico que debíamos recorrer y que todavía estamos transitando. En él expuso con toda claridad la disyuntiva de fondo que enfrentábamos como Nación y pueblo frente al naciente proceso de globalización que los “amos del Universo” (el poder financiero internacional) estaba comenzando a nivel planetario: si bien esta incipiente universalización del planeta (como él la denominó) constituía un camino que la humanidad en su conjunto iba a recorrer inexorablemente (“la sociedad mundial se encamina hacia un universalismo”) y que ese itinerario estaba trazado, razón por la cual los argentinos debíamos prepararnos para recorrerlo e integrarnos a él, pero conservando la indispensable preservación de nuestra identidad como pueblo.

Para integrarnos dignamente, Perón nos exhortaba (y exhorta también hoy) “a robustecer una profunda cultura nacional, como único camino para consolidar el ser nacional y para preservar su unidad en las etapas que se avecinan”. En definitiva, “el universalismo constituye un horizonte que ya se vislumbra, y no hay contradicción alguna en afirmar que la posibilidad de sumarnos a esa etapa naciente descansa en la exigencia de ser más argentinos que nunca”, porque “el desarraigo anula al hombre y lo convierte en indefinido habitante de un universo ajeno”.

En este contexto, el General hablaba de forjar un nuevo renacimiento de la Patria, dado que ésta es la morada que el ser humano instaura en la tierra, para habitar en ella y realizar su esencia en plenitud. Pero esta morada no es sólo una realidad externa que nos cobija, sino que además y fundamentalmente habita en el corazón de cada uno de los hombres.

Desgraciadamente, los peronistas en particular y los argentinos de bien en general hemos echado en el baúl de los recuerdos este Legado de Perón. Pero el poder mundial, que no es estúpido ni ignorante, se ha ocupado de leerlo y, principalmente, de estudiarlo. Prueba de ello es que leemos con atención y en detalle las propuestas del Modelo Argentino, y por otra parte “leemos” como ha sido configurado nuestro país, podremos ver con toda claridad que la sociedad argentina actual está estructurada en forma totalmente contraria y antagónica a la propuesta por el modelo. Lejos de ser una comunidad organizada, hoy somos más bien grupos sociales y políticos desestructurados del conjunto de la sociedad; carecemos totalmente de soberanía política, independencia económica y justicia social; lo políticamente correcto y el “multiculturalismo” progresista y extranjerizante, arraigado en el progresismo anglo-británico han desplazado a la cultura nacional; y en el colmo de la colonización cultural, ideológica y doctrinal, una buena porción del progresismo “políticamente correcto” quiere imponer a nuestro pueblo, y en especial a nuestras mujeres, la aberración que matar al hijo es un derecho. Si con Perón y Eva en la Argentina “únicos privilegiados eran los niños” y que uno de los objetivos más preciados de la Política peronista era “lograr que los niños aprendan a sonreír desde la infancia”, el imperialismo internacional del dinero pretende, con la complicidad de liberales y progresistas “nac&pop”, que los niños por nacer sean los únicos privilegiados que sufran la pena de muerte, porque sus madres “tienen” el derecho de matarlos o hacerlos matar.

En una dirección totalmente contraria a este mutación de la naturaleza femenina, en muchos de sus mensajes y discursos Eva Perón hablaba de las mujeres como “hijas, esposas y madres”, pero hoy la antipatria pretende que ellas sean además, y en esencia, asesinas de sus hijos, locura que cuenta con la complicidad de seudo-peronistas que manipulan y prostituyen el nombre de la Abanderada de los Humildes, levantando hipócritamente su figura pero utilizando el lenguaje más propio de una Hillary Clinton o Simone de Beauvoir.

 

Hoy se visualiza con toda claridad que uno de los dispositivos que ha implementado el poder mundial en su ala progresista para someter culturalmente a los pueblos y debilitar su resistencia a la recolonización de sus países es la promoción del feminismo radical o a ultranza. Mediante este feminismo deforme, el progresismo pretende instaurar en el seno de la comunidad y en las familias la lucha de sexos, en la que el explotador es el varón es el explotador (patriarcado) y la mujer es la explotada que debe liberarse a través de la destrucción y aniquilación de su adversario. Así, se desnaturaliza la naturaleza y esencia de la mujer en su femineidad, para convertirla en una caricatura payasesca de sí misma.

Esta deformación de la mujer constituye uno de los ataques más profundos contra la conformación de una verdadera y sólida comunidad nacional, teniendo en cuenta los valores insustituibles y humanizadores que aporta la mujer en el seno de la familia, célula básica para la edificación de la comunidad social y política, tal como lo ha definido magistralmente el filósofo griego Aristóteles, hace más de 2000 años.

Frente a esta agresión anticultural, se impone hoy redignificar a la mujer argentina en su ser femenino pleno, y se impone que asuma el protagonismo que este momento histórico le reclama, para bien y defensa de la comunidad humana y de la humanidad.

Hoy, la Argentina necesita que la mujer recupere su rol de responsable de la reconstrucción cristiana y humana de la familia, por eso mismo su base fundamental e insustituible, como representante de lo incontaminado y veraz.

Hoy, la Argentina necesita que la mujer recupere su dimensión matrimonial, en el sentido que puede cumplir con su misión de madre en tanto logra ser esposa y amiga del varón con quien forjan, en unidad, un destino al servicio de la familia y de la Nación. No hay que olvidar que, históricamente hablando, las mujeres argentinas nunca reclamaron el poder contra sus compañeros de vida y destino, sino que reclamaron el poder de trabajar junto a los varones para mejor servir a la comunidad, para forjar un mundo de paz, amor y justicia social, no para realizarse en forma exclusivamente individual.

Hoy, la Argentina necesita que la mujer recupere su rol de madre al servicio de la humanidad, porque ella no es un “género”, sino un ser portador de lo sagrado y de la vida. Porque la misión sagrada que tiene la mujer no sólo consiste en dar hijos a la Patria, sino hombres a la Humanidad. Hombres en el sentido cabal y caballeresco de la hombría, que es cuna del sacrificio cotidiano para soportar las contrariedades de la vida y base del valor que inspira los actos sublimes del heroísmo cuando la Patria lo reclama. Hombres austeros, que forjen su vida al calor del hogar, donde siempre palpita un corazón de mujer.

Hoy, la Argentina necesita que la mujer se constituya en pilar del hogar familiar, porque éste no representa un lugar de frustración para ella, sino el ámbito pleno de su realización personal. En este sentido, el hogar –santuario y célula madre de la sociedad- es el campo propicio y específico en el que el trabajo de la mujer, en bien de la patria y de sus hijos, se ejerce cotidianamente y ofrece mayores perspectivas de contribuir a moldear hombres dignos de cada momento histórico de la vida nacional. Es que el hogar es el centro sensible por excelencia del corazón de la patria y el lugar específico para servirla y engrandecerla.

 

En este renacimiento argentino que anhelamos, el hombre es el principio y fin de la comunidad que lo cobija y lo nutre, en una relación armónica y amorosa. Como expresión universal, todo hombre lleva en sí en forma permanente caracteres que son como huellas secretas de la mano de Dios, en una existencia impregnada de espiritualidad y en plena posesión de su conciencia moral. Pero para tener existencia real, en su universalidad el hombre debe conectarse a una tierra determinada e insertarse en un proceso histórico concreto, comprometido moralmente con el destino de la tierra que lo alberga.

La familia es el ámbito en el que el ser humano -varón o mujer- puede lograr esta realización plena universal-concreta. En este sentido, la familia es el núcleo primario o la célula social básica, cuya integridad debe ser resguardada a toda costa.

Y el matrimonio –tal como lo define el Derecho Romano, en cuanto unión de varón/mujeres “la única base posible de constitución y funcionamiento equilibrado y perdurable de la familia”, que se materializa no sólo como un contrato jurídico, sino una unión de carácter trascendente, porque llama a cumplir una misión. Esta misión no sólo consiste en prolongar la vida sobre la tierra, sino en proyectarse hacia la comunidad en cuyo seno se desenvuelve. De este modo, la vida familiar supera el ámbito puramente individual y se inserta en una dimensión social y espiritual, que es lo único que puede justificarla ante la historia de nuestra Patria.

Los vínculos que unen a la familia y le permiten ser tal son: la unidad de ideales, un adecuado proceso formativo para fortalecer esa unidad de ideales, la responsabilidad última de los padres en su deber de orientar y acompañar a los hijos en su desarrollo integral y la solidaridad interna del grupo familiar, en la que los niños aprender que amar es dar, que amar es sacrificio y entrega sin límites para los demás, como escuela de la donación de sí mismo para bien de la comunidad.

Así concebida, la familia es el tránsito espiritual imprescindible entre lo individual y lo comunitario, en una forma tal que la comunidad nacional inserta sus valores en la vida familiar, y  la familia difunde en la comunidad una corriente de amor, fundamento imprescindible de la justicia social.

Frente a la desolación impuesta a nuestra Nación, en la que se han disuelto los lazos espirituales entre los miembros de la comunidad y sólo nos sentimos individuos que sólo pueden realizarse en sí mismos, sin atarse o rechazando lo comunitario [la bestia humana, según Aristóteles], se torna imperioso impulsar el renacimiento de la familia como escuela de amor y sacrificio, en la que cada uno sólo encuentra su felicidad y su razón de ser porque contribuye a la felicidad y razón de ser de quienes viven a su alrededor.

Sin un profundo renacimiento humanista y cristiano de la Argentina y de cada uno de sus hijos será imposible hacer realidad las banderas histórico-políticas que nos definen como argentinos. Sólo contribuyendo a forjar la felicidad ajena, la felicidad de quienes forman parte de nuestra experiencia vital (familia, compañeros de trabajo, etc.) es que cada uno de los miembros de la comunidad podrá realizarse en plenitud: no en contra del otro, sino armónicamente integrado con él.

La re-dignificación de la Mujer y el renacimiento de la Familia como célula social básica será el más sólido punto de partida para una auténtica y verdadera recuperación de nuestra Patria y de su vocación y misión históricos.